El príncipe de Liechtenstein posee sus propios viñedos en Vaduz: una ruta del vino corta pero singular, entre bodegas familiares y la finca principesca, recorrible a pie desde el centro de la ciudad.
Algo poco habitual entre los jefes de Estado europeos: el príncipe de Liechtenstein gestiona su propia finca vitivinícola, la Hofkellerei, cuyas viñas trepan la colina justo debajo del castillo de Vaduz. El clima de föhn del valle del Rin, más suave de lo que cabría esperar a esta latitud, permite cultivar pinot noir y chardonnay en parcelas pequeñas pero cuidadas. Alrededor de la capital, algunas bodegas familiares en Vaduz, Balzers y Triesen completan este pequeño circuito vinícola, que se puede recorrer a pie o en bicicleta en medio día, catas incluidas. Es una experiencia a escala humana, lejos de las grandes rutas del vino de Francia o Italia, que atrae sobre todo a curiosos deseosos de descubrir un viñedo poco conocido. Los hoteles seleccionados aquí están todos en Vaduz, a pocos minutos a pie de las viñas principescas y del centro histórico, ideales para combinar catas y visitas culturales sin coche.